Como personas debemos estar dispuestos a formarnos para enfrentarnos a todos las dificultades que podamos encontrar a lo largo de nuestra vida, pero a veces nuestra mayor dificultad reside en nuestra reticencia a cambiar el pensamiento interno que creamos.
En este apartado vamos a ofrecer algunos consejos para los docentes, con el objetivo de tratar de ayudar al desarrollo de la relación que será establecida entre profesores y alumnos de acogida.
1- Ten paciencia. Roma no se construyó en un día. Tu alumno en situación de acogida puede estar pasando por una situación especialmente dura, puede sentirse inseguro o no estar manejando bien sus propias emociones.
2- Comprende sus necesidades. En la figura del profesor debe encontrar un pilar firme pero dispuesto entenderle.
3- Trata de usar un vocabulario adecuado, no todos son padres o madres, existen tutores legales, cuidadores... cuanto más conozcas al alumno y su situación más fácil será cambiar estas palabras.
4- Y no solo lo anterior, el día del padre puede ser modificado para celebrar el día del amor entre los compañeros. Apoyo compartido, propuestas varias, dibujos, etc.
5- Transmíteles confianza, ellos y ellas deben saber que no vas a romper tu silencio en el caso de que decidan compartir contigo experiencias de su pasado.
6- No insinúes que la culpa de su situación la tienen sus padres, y evita temas relacionados que puedas observar que les resultan incómodos.
7- Apóyales en sus planes de futuro, hazles saber a ellos igual que a todos tus alumnos y alumnas que pueden conseguir todo lo que se propongan en la vida con esfuerzo y trabajo.
8- Trabaja de manera transversal en el temario, o de forma abierta los diferentes tipos de familias que existen; puedes aprovechar la diversidad del aula para dejar que los niños expongan sus experiencias sobre padres divorciados, familias homoparentales, niños adoptados, en acogida, etc.
9- Pero sobre todo, no olvides que aunque son niños en situación de acogida, ante todo siguen siendo niños y niñas.
Estos consejos surgen tanto de la lectura de documentos, como de la propia experiencia trabajando con alumnos de acogida.
Referencia:
Consejería de educación. (2011) Guía breve para profesorado sobre la adopción. Educantabria. Recuperado de: https://www.educantabria.es/docs/planes/atencion_a_la_diversidad/GUIA_BREVE_PARA%20PROFESORES_SOBRE_ADOPCION.pdf
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miércoles, 26 de abril de 2017
lunes, 24 de abril de 2017
¿Por qué mi alumno en situación de acogida no se siente cómodo en el aula?
Según la Consejería de Educación (2011) hay que recordar que cada alumno puede presentar diferentes emociones según su situación personal, el período de adaptación en el que se encuentre e incluso su edad y personalidad. Existen diferentes fases de adaptación a la nueva escuela, entre las que encontramos en primer lugar la fase inicial, en la que el alumno suele ser autónomo, y demuestra ante los adultos comportamientos útiles y bondadosos, tratando de obtener el beneplácito y la aceptación de los que le rodean. Tras el período inicial, su comportamiento comienza a empeorar, comenzando a tener pequeños ataques de ira, desafiando al adulto en cuestión y aunque pueda parecer que este cambio es un deterioro en su comportamiento, o incluso un cambio en sus emociones, se trata de un avance en este periodo de adaptación.
Se trata de un avance, ya que el niño comienza a exteriorizar las inseguridades que mantiene dentro de sí, debido a un sentimiento de desapego en el pasado hacia los adultos que le rodean y que debieron protegerle; estos miedos y desconfianza son parte de su deseo de atención por parte de los adultos. El maestro deberá mantener una postura firme pero cálida, probando al menor que se mantiene firme y que es merecedor de ese nuevo vínculo que están desarrollando.

Por último encontraremos una etapa de regresión, en la que el niño podrá experimentar un avance emocional a través de la recuperación de etapas perdidas de la niñez, por lo que podremos observar comportamientos que pueden no encajar con su edad, siendo un poco inmaduros. De nuevo, el adulto debe mantenerse fiel a las necesidades del niño, siendo un referente y apoyándole en sus inquietudes.
Como podemos observar hay numerosas situaciones y emociones que serán vistas en un alumno en acogida, sin olvidar que para ellos el centro escolar puede ser una fuente de frustraciones o estrés añadido ya que como nos recuerda la Conserjería de educación del gobierno de Cantabria “Un niño, con el apego inseguro, no ha aprendido a acercarse con respeto y empatía a sus compañeros de juego y lo hace a empujones o por las bravas”, es decir, no sabe manejar sus emociones, ni cómo debe comportarse en ciertas situaciones que pueden o no, ser nuevas para él.
Por lo que a veces no se trata tanto de recordárles las normas básicas de comportamiento en el contexto en el que se encuentra, sino de ayudarle y ofrecerles recursos para que le permitan manejar estas nuevas realidades que se le presentan.
Medidas que puedo tomar como profesor.
Hay ciertas medidas que puede tomar el profesor para evitar que estos comportamientos vuelvan a aparecer, como por ejemplo:
- Detectar las situaciones que le producen dicho estrés y modificarlas.
- Ofrecerle instrucciones precisas y atención especializada.
- Sortear aquellos temas que le producen ansiedad.
- Intentar que su rutina no cambie.
- Trabajar sus sentimientos y explicarle qué es lo que siente.
- Etc.
Por otro lado, encontrarse con un nuevo contexto tanto en la escuela, como en un nuevo hogar, y todo lo que eso desencadena interiormente en el niño siendo este incapaz de gestionar sus sentimientos y emociones, están estrechamente ligadas a las dificultades que posteriormente presentan. Según Hernández-Muela, Mulas, Téllez de Meneses y Roselló (2003) hasta un 75% de los niños adoptados presentan algún tipo de retraso en una o más áreas; por lo que podemos encontrar trastornos de la conducta, retraso del desarrollo, problemas del aprendizaje, retraso del lenguaje, TDAH, problemas psicológicos, etc.
Así pues no es de extrañar que entre los alumnos en acogida, y adopción haya un mayor riesgo de fracaso escolar, ya que la incapacidad para gestionar sus emociones puede provocar numerosos problemas sentimentales, y afectar a su normal desarrollo de aprendizaje debido a la inestabilidad que sufren.
Fuente utilizada:
Hernández-Muela, S., Mulas, F., Téllez de Meneses, M. & Roselló, B. (2003). Niños adoptados: factores de riesgo y problemática neuropsicológica. Revista de Neurología, n° 36.
Consejería de educación. (2011) Guía breve para profesorado sobre la adopción. Educantabria. Recuperado de: https://www.educantabria.es/docs/planes/atencion_a_la_diversidad/GUIA_BREVE_PARA%20PROFESORES_SOBRE_ADOPCION.pdf
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